No es extraño el título. Tiene su aquel. Pero lo importante es que es verdad, y los fichajes del Barça así lo atestiguan.
El club, los socios, y los aficionados, aún lloran la marcha de Neymar. !Ya pasará! Sólo hago incapié en que el brasileño, cuando su fichaje hace 4 años, había hecho ya las pruebas médicas en el Real Madrid, algo que ya hacía presumir su ética moral.
Y vayamos tiempo atrás. Cuando fichó a Figo, éste había firmado contrato (firmado, no oralmente) con otro club español y uno de Milán. Tres contratos para una misma temporada. Figo era un jugador que carecía de ética, lo que no le ha impedido, una vez retirado, para figurar como embajador de la Uefa, de la Fifa, del Mundial que sea, o de la Agrupación de Conserveros Murcianos.
Ahora ficha a Dembelé, joven de 20 años, que en este breve espacio de tiempo, ya ha roto contrato con el Rennis y con el Borussia. Falta de ética y rebeldía.
Está cantado que en no se cuanto tiempo, lo volverá a hacer. Mientras tanto, no quiero quitar la ilusión. Al fin y al cabo, el futbol se está volviendo una agrupación de mercenarios.

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