Hay más de uno, pero el Oscar se lo lleva Neymar, que de peinados, tatuajes y bailes, sabrá mucho, pero, aconsejado o no por su padre (que sí, pero ya es mayorcito) sigue su rifirrafe contra el Barça, un club que, según asegura (y llora) desea volver.
Posiblemente el club lo volvería a fichar, pero le tiene miedo a los socios, que estos, mayoriutariamente no lo quieren ni regalado.
Se habló del gran negocio de los azulgranas, 222 millones pagados por el PSG, pero a esta cantidad (ya gastada, en aciertos y petardos) se le debe restar los 33 millones que el club le pagó por su renovación, y peor sería restar todavía los 30 millones que padre e hijo (no se si además el espíritu santo) le reclaman. El juicio se verá (fue postergado) el día 21 de marzo.
Mago del balón, sí, pero cerebro de niño, de niño mimado y pesetero.

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