Los jugadores de futbol parece que tengan patente de corso para ir por la vida.
A los casos de Benzema, Piqué, James, y muchos otros que sería largo reseñar, se une ahora Sergio Araujo, del Las Palmas, denunciado (debería ser arrestado) por la Guardia Civil por circular y detener su coche en una autopista, con evidentes síntomas de embriaguez.
Lo pararon, le hicieron soplar, y triplicó la tasa permitida. Al decirle que, para su tranquilidad, hiciera una nueva prueba, se negó a hacerla, desafió a los agentes, y les gritó que él era Araujo, y que su presidente, M.Anegl Ramírez, ya se encargaría de que no le pasara nada.
Ignoro si el presidente lo arregló (mediar si lo hizo), ignoro si le sacaron puntos, ignoro si el auto fue incapacitado, supongo que de la multa no lo libró ni su madre, pero, ¿nos tratan a todos igual?
Araujo es, (o será) un juguete roto, ya que obvia que la fama es efímera, sobretodo para los que ganan la pasta a base de patadas.

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