Llevaba tiempo anunciando cada fin de temporada que quería irse del Barça. Finalmente esta ha sido la última vez. Ya no habrá subida de sueldo. Ya no era el gran defensa que había llegado del Sevilla.
Nadie echará en falta sus extravagancias, sus cambios de look, sus tuiters y su forma de vivir. Bueno, quien sí lo echará en falta es la Hacienda española, que ha anunciado que el brasileño deja pendiente una deuda de 1,3 millones de euros, no por delito, sí por demora y multas.
En los últimos años había perdido parte de su velocidad. No regresaba tan rápido a cubrir, pero sí ha sido rápido en hacer las maletas y dejar el paquete al erario de los españoles.

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