Se comenta que el efecto Zidane ya está dando sus frutos. Experiencia y sabiduría tiene de sobras, pero lo cierto, lo que en realidad pasa, es que los jugadores, después de hacerle la cama a Rafa Benítez, se han puesto las pilas para jugar como saben.
De vez en cuando ocurre que cuando no hay sintonía entre entrenador y jugadores (por la causa que sea), éstos se vuelvan pasotas. Algo parecido ha ocurrido esta temporada en otros dos equipos: Real Sociedad y Betis.
Y ocurre lo que tiene que ocurrir. El presidente, antes que echar a todo el equipo, se carga al entrenador. En el caso del Real Madrid, el fichaje de Benítez, que, como todos los que efectúa Florentino, se hizo con una parafernalia parecida a una novela por entregas.
Ahora bien, por ética, cinco minutos después de echar a Benítez, tendría que haber dimitido el presidente. Mucho hablar, en política, de que en este país no dimite nadie, pero en el futbol ocurre lo mismo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario